No todo lo que se publica en Facebook es felicidad

Seguramente le has escuchado decir a más de una abuelita ¨no todo lo que brilla es oro¨ aludiendo así a que no todo en la vida es bonito, que no hay situaciones perfectas y que por muy maravilloso que se pueda ver algo, no siempre es así.

Con el tiempo he aprendido a adaptar este clásico refrán a las redes sociales para convertirlo en ¨no todo lo que se publica en Facebook es felicidad¨.

A ver, en la vida real solemos tener el control de nuestras cosas ¿cierto? Mostrar solo lo que queremos que los demás vean, contar solo lo que deseamos que otros sepan y tendemos a ocultar todo lo que por ninguna razón nadie debe conocer ¿correcto? (Aunque tengamos inconvenientes, nos sintamos mal o las cosas no salgan como queremos).

Bueno, de la misma manera ocurre en el maravilloso mundo digital. Debo aclarar que no estoy en contra de las redes sociales, al contrario, ¡me fascinan! y me han ocurrido cosas fantásticas a través de ellas; así como también he aprendido a respetar el uso que cada quien le da a su perfil personal, porque es único e individual.

El problema está en cuando comparamos nuestras vidas con las fotos de ¨vidas felices¨ de otras personas.

Es común entonces pensar y hasta concluir que “María” tiene el matrimonio perfecto, “Claudia” la familia ideal; “Ana” el trabajo soñado y “Sofía” es la madre más feliz del mundo solo por las fotos que publican en las redes sociales: todas sonrientes y hasta con uno que otro ¨filtro¨.

Me he dado cuenta, lamentablemente, que esto puede convertirse en un verdadero suplicio, sobre todo para las mujeres, toda vez que se comienzan a generar las comparaciones y hasta las autoflagelaciones con pensamientos como: “mi matrimonio no está bien porque mi esposo no publica ni una foto conmigo”; ¨por qué mis hijos no escriben en mi facebook frases tan lindas como lo hacen los de mi prima¨; ¨mira lo amada que se ve mi jefa en esta foto por su esposo, se nota que la adora, ojalá el mío fuera así”.

Y por ahí se va una larga lista de etcéteras altamente contaminantes para la salud mental de muchas personas que no se preguntan por un momento ¿se trata de una felicidad real o es solo una recreada para tener cientos de ¨likes¨ o comentarios? ¿Se trata de plasmar las “microfelicidades que tenemos durante el día o de usar las redes como una plataforma para aparentar?

Realidad Vs. Ficción

Ante todo este ¨boom¨ de la maravillosa felicidad en el mundo digital, son muchos los psicólogos, universidades e institutos que se han dedicado a estudiar este “fenómeno”, arrojando resultados sobre el comportamiento y los sentimientos que se pueden generar a través del uso de las redes sociales.

Por ejemplo, una muy querida amiga un día me llamó para decirme que se iba a divorciar de su esposo y lo único que atiné a articular fue: ¿pero cómo es posible, he visto todas las fotos que has publicado en Facebook con él y se veían felices? A lo que ella me respondió: ¨Quizás trataba de cambiar la realidad a través de las redes sociales y a construir la felicidad que no existía¨.

No pude evitar recordar entonces el estudio que publicó la edición digital de El País de España, del ¨The Happiness Research Institute¨ en el que concluía que las personas que no utilizan Facebook son más felices y menos preocupadas. ¿Increíble verdad? Pero es que durante la investigación a 1095 usuarios, se dividieron en dos grupos: uno al que se le pidió que no se conectara a la red social durante 7 días y el otro a que continuara haciéndolo de forma habitual; para medir, entre otras cosas, estados de ánimo como felicidad, tristeza, depresión.

¨En el último día del experimento, los investigadores les preguntaron cómo se sentían y los cambios resultaron evidentes: los que habían dejado de utilizar la red social admitieron sentirse más felices y menos tristes y solos¨.

Esto, sin duda, obedece a la posibilidad que tuvieron de realizar actividades sociales ¨face to face¨, así como también a la sensación de haber maximizado el tiempo en esos 7 días sin invertirlo frente a un móvil u ordenador.

Como cierre se destaca que la conclusión de que las personas sienten más felicidad sin estar conectadas a Facebook coincide con las declaraciones de muchos expertos que ¨recuerdan que los usuarios de las redes sociales solo muestran en sus perfiles la parte de su vida que les interesa que los demás vean: las buenas noticias —el 61% de las personas publican solo las cosas buenas que les pasan—, las fotografías retocadas, el encuadre pensadísimo que parece casual… 

Proyectan una vida irreal, que hace que la mitad de los usuarios envidien las experiencias que otros comparten en sus perfiles y que un tercio envidie lo felices que parecen sus contactos de Facebook. Los expertos de The Happiness Research Institute aseguran que las redes sociales “son como un canal en el que solo salen buenas noticias, un flujo constante de vidas editadas que distorsionan nuestra imagen de la realidad”.

No dejes de leer a Betty en La Tapara Digital

Fotos: Pixabay.