¡Desde que me conozco, disfruto mucho más!: Tres consejos para mejorar tu autoestima y aumentar tu placer.

Autoestima y sexualidad son inseparables

Si no te quieres totalmente, no podrás disfrutar totalmente. Así de sencillo. El placer sexual está ligado de forma muy íntima a tu capacidad para quererte y aceptarte: a más autoestima, más capacidad para disfrutar; y a más placer recibido, mayor autoestima.

En este estudio científico llevado a cabo por la Universidad de Vigo, puedes ver como la falta de autoestima afecta negativamente la satisfacción sexual propia.

No querernos, hace que sintamos que no nos merecemos el placer, lo que hace que no exploremos suficientemente nuestra sexualidad, y por lo tanto, no nos conozcamos suficientemente.

Para obtener satisfacción, debemos aumentar nuestra autoestima. Por ello, hoy te traemos un sencillo método en tres pasos para aumentar tu placer sexual haciendo crecer tu autoestima:

Deja de criticarte

Mientras crecemos, la mirada de los otros condiciona muchas veces, la manera como nos vemos a nosotras mismas. Tu cerebro construye la imagen que tienes de ti misma a través de cómo te ven los demás. Puede que la construcción de esa imagen sea basada en vínculos amorosos y cercanos o basados en la crítica y la represión. Evidentemente el segundo, hará que de forma inconsciente haya una sensación de que no somos deseables. Independientemente del pasado, criticarnos nos lleva sino a que creamos que no somos dignas de disfrutar.

El principal enemigo con el que debes luchar es el sentimiento de culpabilidad. Las expectativas que son puestas en nosotras, familia y ¡especialmente! por la sociedad, crean una gran presión para ‘estar a la altura’. Si, por cualquier razón, no cumplimos esas expectativas, nos sentimos culpables: le hemos ‘fallado’ a quién esperaba algo de nosotras. Y al sentirnos culpables de nos ser quienes se supone que debíamos ser, dejamos de creernos merecedoras del placer.

Acéptate

¿Y cómo se hace eso? Una de las expectativas que más peso pone sobre nosotras a la hora de expresar nuestra sexualidad, es la de la imagen perfecta. No nos gusta nuestra barriguita, tenemos la frente muy grande o los ojos demasiado pequeños, nos sobran varios kilos… Y la verdad es que vemos todas estas características como defectos porque tenemos en algún lugar de la mente la imagen de la ‘mujer perfecta’, y nos comparamos con ella.

Pero… ¿Cómo es la mujer perfecta?

La respuesta es… depende de a quién le preguntes. Esa imagen cambia de cultura a cultura y de persona a persona. En realidad, intentamos parecernos a esa mujer perfecta para que nos acepten, y en el camino dejamos de aceptarnos. Perdemos nuestra individualidad, aquello que nos hace especiales, para intentar parecernos a una imagen común e impuesta. Así empezamos a vernos defectos y a sentirnos poco deseables. ¿Resultado? Nuestra sexualidad se resiente. Por miedo a que nos vean con los ojos con que nosotras mismas nos miramos y así dejamos de disfrutar.

Para que esto no pase, lo primero que hay que hacer es dejar de compararseAceptarnos tal como somos, y no solo aceptarnos, sino querernos. Porque lo que vemos como defecto es objeto de deseo para otra persona. Intentemos mirarnos con los ojos de esa persona que nos desea, y nos daremos cuenta de que las imperfecciones no son tales. Seas como seas, siéntete deseable. Y si algo que no te gusta y lo puedes cambiar, trabaja por ese cambio.

Explora los límites

En la antigüedad, los griegos acudían al templo de Apolo en Delfos para que el dios los ayudara en sus decisiones. En la entrada, un lema les daba la bienvenida: «Conócete a ti mismo». 

La sexualidad es una de las mejores maneras de conocerte. Es un camino de crecimiento personal en el que exploramos las diferentes facetas que nos componen: el cuerpo, el deseo, las emociones y la mente. Siguiendo la senda del placer, investigando qué nos gusta y qué no, y sobre todo por qué nos gusta y por qué no, nos conoceremos de forma cada vez más profunda. Al aceptar nuestros deseos, tengan la forma que tengan, vamos estableciendo dónde están nuestros límites, y eso es muy importante: saber hasta dónde queremos llegar, nos da seguridad y aumenta la autoestima. Nos concede responsabilidad sobre nosotras mismas y nuestras acciones… Y no hay nada más sexy que sentirse empoderada y segura de sí misma.

Llegadas a este punto, somos libres para disfrutar al máximo nuestra sexualidad. Sin culpabilidad que nos evite sentirnos merecedoras de disfrutar, sin una mirada autocrítica, sintiéndonos deseables y en control de nuestra vida, la exploración de la propia sexualidad se convierte en uno de los mayores placeres de la vida y en una fuente de crecimiento personal inagotable.

Llegar a la satisfacción es mucho más fácil si nos queremos, y querernos nos hará sentirnos mucho más satisfechas.

Desde GetMine Healthy Pleasure recomendamos el libro Nacidas para el Placer de Mireia Darder en el que nos inspiramos para este post. Ella dice: “Muchas mujeres se han olvidado de jugar y del placer, y aún más del placer que puede surgir desde su cuerpo. Me gustaría abrir aún más a las mujeres las puertas de su sexualidad para que priorizaran esta fuente de vida y de placer”

Fotos: Pixabay.