¡Este año cumplo 40!

Y aunque la mayoría de las mujeres podrían entrar en crisis ante semejante acontecimiento, para mí cumplir 40 años es solo un cumpleaños más.

Este es el año en que decidí hacer por fin ese postgrado que he evitado desde que me gradué hace nueve años.

Es el año en el que posiblemente me haga un tatuaje (para celebrar los 40) aunque cicatrice mal y me quede feo.

Cuando digo que voy a cumplir 40 la gente no me cree, ¡gracias cremas de colágeno! Porque estoy en buena forma física y mental, porque sigo siendo inmadura para algunas cosas y madura y radical para otras; y porque me visto como una mujer joven y no como una doña.

Muchas de mis amigas se espantan porque no sabían mi edad o porque aún no me he casado ni tengo la intención ¿Recuerdan el cuento del amigo que intenté besar y desapareció?

Se espantan porque no me he convertido en madre, sí, sí, ya sé que el reloj biológico no descansa, pero al mío no le importan esas cosas, a esta edad no siento que me haga falta un hijo ni que me esté perdiendo de algo.

Realmente nunca me había sentido tan motivada y con tantos planes como ahora que he llegado a mis 40 años.

Además del postgrado, ya ando pensando en el doctorado; quisiera viajar, pero como todos saben, la situación de Venezuela no está para eso (¡y mi bolsillo tampoco!), y aún así, tengo planes: quisiera dar clases, quisiera aprender otro idioma, quisiera leer más y salir más también; quisiera estar en mejor forma ¿Por qué no? 

Así que este año, toca darle duro al gimnasio para endurecer y tonificar este cuerpito de 40.

Y es que la vida no se acaba a los 40 años, para mí es una continuación de lo que hice en mis 30, y mientras tenga salud, creo que no me para nadie.

Lo único desventajoso de esta edad son las canas, así que por primera vez a mis 39 años, 5 meses y 7 días me voy a teñir el cabello. Porque no pienso llegar a los 40 con la cabeza llena de canas, eso ¡jamás!

Todavía falta para la fecha patria, -que es el 17 de agosto- así que tengo tiempo de sobra para pensar cómo lo celebraré.

Así que amigas menores de 40, que sientan que todo se acaba:

Piensen que siempre habrá motivos reales para vivir una vida plena y satisfactoria, la edad es solo un número y los límites para hacer las cosas que queremos, nos los imponemos nosotras mismas. No puedo decirle a nadie como vivir su vida, pero a veces hay que ser flexible y aceptar que no pasa nada si no tenemos un título universitario a los 23 años, un esposo a los 30 y un hijo a los 34; la vida se trata de momentos vividos y metas alcanzadas y para eso no hay edad.

Fotos: Gratisography y Beatríz Coronel