Para ser feliz debes saber lo que quieres en la vida

“Gatito, gatito”, dijo, tímidamente, ya que no sabía si le gustaría ese tratamiento; pero el Gato ensanchó la sonrisa. Ante esto, Alicia pensó que de momento parecía que le gustaba y prosiguió: “¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?” El gato respondió: “Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar”, “¡No me importa mucho el sitio…!” dijo Alicia. “Entonces, tampoco importa mucho el camino que tomes”, dijo el Gato…

Lewis Carrol

Alicia en el País de las Maravillas

El viernes pasado les dije que la felicidad se construye a través de un proceso personal, donde la actitud y las prácticas son más importantes que las circunstancias y la genética. Yo construyo mi felicidad. Sin embargo, a pesar de tener este “súper poder” en nuestras manos…

¿Por qué a veces nos cuesta tanto encontrar lo que nos hace felices?

Aquella frase que dice: “Si no sabes para donde vas entonces todos los caminos te sirven”, parece explicar lo que nos pasa.

No sabemos qué nos hace felices porque no nos conocemos.

Por eso, a veces parecemos dando bandazos en la vida, persiguiendo sueños que se agotan fácilmente y que en el fondo no nos hacen sentir bien.

ASÍ QUE LA CLAVE DE TODO PROCESO ES CONOCERNOS, DESCUBRIR Y SABER QUIÉNES SOMOS.

Y esto sólo se logra viviendo a conciencia. Se trata de apagar el automático y vivir en manual. Descubrirnos para así poder liberar nuestras limitaciones, identificar nuestros potenciales y crear la vida que queremos.

Acá les dejo tres prácticas que nos pueden ayudar en el proceso de conocernos a nosotros mismos:

  1. Llevar un diario: Un diario nos permite recoger nuestras experiencias haciendo conciencia de lo que sucede día a día. Podemos llevar un record de nuestras emociones, pensamientos y actitudes diarias y anotar nuestros sueños o aquello que nos llamó la atención. Es una oportunidad de hacer una reflexión diaria para quedarnos con lo bueno de ese día y liberarnos de lo no tan bueno.

  1. Ejercicios de presencia plena: Vivir el momento presente. Y aunque suene fácil, resulta retador, porque cada minuto que vivimos lo enfocamos más en eventos que aún no han pasado o que ya pasaron, y desperdiciamos el ahora. El ejercicio busca enfocarnos en los detalles de ahora, de cada momento, para acostumbrarnos a no pasar inadvertido lo que vivimos cada día. Los ejercicios de “mindfulness”, por ejemplo, resultan muy útiles para lograr este objetivo de atención en los detalles.

  1. El SWAN es un ejercicio de identificación de características personales. Con él se determinan mis Fortalezas, Debilidades, Ambiciones y Necesidades. Se conoce como SWAN, por sus siglas en ingles (Strenghts, Weakness, Ambitions, Needs), que se traduce en cisne. El cisne es un animal hermoso, que se transforma durante su vida y tiene la habilidad de caminar, nadar y volar.

El SWAN fue creado por la Escuela de Yoga Satyananda. fundada por Swami Satyananda hace más de 50 años. Es una herramienta que trabaja el autoconocimiento a través del discernimiento y la aceptación, para traer bienestar en todas las áreas del ser. Con ella logramos hacer una radiografía de nosotros mismos y saber qué nos detiene; pero también con qué contamos para superarlo y qué nos hace falta para lograr nuestros sueños.

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Fotos: Pixabay.