La historia de «El coyote cojo»

la historia del coyote cojo

Al oír la frase “El Coyote Cojo”, me eché unas risas.

Semejante título, que además de hacerme reír, me sirvió de inspiración para lo que les voy a relatar a continuación.  

Como me gusta escribir, voy por ahí atenta a todo cuanto escuchan mis oídos para ir anotando o memorizando palabras, frases e historias que me sirvan de inspiración.

Y estando yo en una muy cotidiana y rutinaria mañana de oficina tratando de ocuparme y concentrarme en mis funciones laborales, saltó la frase “el coyote cojo”, que además de hacerme mucha gracia me puso a pensar.

Busqué en el diccionario la definición de coyote y según la R.A.E., es un mamífero carnívoro de Norteamérica, semejante al lobo, pero más pequeño y de pelaje gris amarillento. También busqué la definición de cojo y es la siguiente: dicho de una persona o de un animal que cojea, bien por falta de una pierna o pie, bien por pérdida del uso normal de cualquiera de estos miembros.

Como llevo dos días pensando en la ocurrente y graciosa frase que resultó ser el nombre de un grupo musical y no de un animalito con la patita defectuosa, no he dejado de pensar en la cantidad de situaciones y expresiones ingeniosas y originales que se nos presentan por delante cada día y en los efectos positivos que nos pueden causar.

Cuando mi compañera de oficina, tras atender una llamada telefónica y hablar unos breves minutos, me dijo con una expresión de asombro en su rostro y con unas enormes ganas de reírse, -te llaman del Coyote Cojo-, lo primero que se me vino a la mente es que un jovenzuelo bromista estaba al otro lado del teléfono y quería pasar un rato divertido a mis costas.

Pero no fue así, efectivamente es un nombre dado a un espectáculo que presenta un grupo musical, que al haber prestado sus servicios a la empresa para la que trabajo, llamaba para suministrar datos fiscales pertinentes para trámites administrativos.

Así que para que me entiendan adonde quiero llegar, les explico por qué la frase “el coyote cojo” ha inspirado en mí este escrito.

Escribir me aporta felicidad y me hace encontrar y construir nuevas fuerzas en mi vida para seguir adelante. Es como si mis escritos engendraran en mí esperanzas.

Pero, mi rutina laboral y otras situaciones negativas de los tiempos que vivimos, contrarrestan y son las causantes de que mis ganas desfallezcan o el desánimo me ronde; y se manifiesten en mis períodos de impotencia y debilidad, llevándome a pensar en dejar de lado el maravilloso oficio de escribir y considerar que mi sueño de publicar es una tontería.

Entonces un día cualquiera, dentro de esa rutina de la que hablo, aparece una fuerza; así la llamo yo.

Por ejemplo en mi caso, ese original, gracioso e inusual nombre, “el coyote cojo”, irrumpió una mañana cualquiera y cual chispa divina encendió mi imaginación, me sacó de la rutina interna y personal, regó mi mundo interior e inspiró este escrito.

Y yo que soy una perfecta desconocida en el mundo de la literatura, consigo la fuerza suficiente para atreverme a escribir y más aún para atreverme a publicar lo que escribo. Esas fuerzas, como yo las llamo, otros las llamarán señales o guías.

Por sus características naturales, nos motivan a seguir adelante, pero también es cierto que debemos estar atentos a ellas.

La finalidad de este post, es desearte que en tu vida COTIDIANA se te presenten muchos “coyotes cojos”, y para ello te invito a que estés atento, para que te aporten efectos positivos y te ayuden a conseguir y construir nuevas fuerzas para que puedas realizar aquello que más te gusta, lo que te inspira, lo que te llena y en definitiva, lo que te aporta felicidad.

En mi caso, seguiré escribiendo y no dejaré de lado a mis “coyotes cojos”, donde quiera que esté y sea lo que sea que esté haciendo. En esta particular situación, segura estoy, de que he conseguido una fuente de inspiración para escribir un muy gracioso y bonito cuento infantil, en donde relataré la historia de un inteligente coyote que le encanta leer.

No dejes de leer el blog de María de la Luz, AQUÍ

Foto: Pixabay