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El arte de pedir

pedir

Si eres de las que les cuesta pedir un aumento de sueldo, un permiso, trazar límites o pedir favores, esta entrevista a la pediróloga y autora española, Silvia Bueso, te va a iluminar. ¡Tienes que leerlo!


¿Eres de esas personas que se mueren de la vergüenza cuando piden un favor?

Yo sí.

Desde siempre tiemblo al pedirle ayuda a otros o algo que me gustaría que hicieran por mí,  y he optado por la alternativa más obvia: quedarme callada -y con las ganas-. Y esta pena va, desde lo más simple, hasta establecer límites y parar actitudes que no me gustan y me dañan.

Sin embargo, al analizar el resultado de quedarme callada, creo que es hora de aprender a pedir las cosas sin culpa. Se dice fácil, lo sé; pero cuando dude, llevaré en mi cabeza la siguiente consigna: ¡por mi bien!

Por eso, entrevistamos a la escritora española, Silvia Bueso, una “pedidora” profesional y autora del libro El arte de pedir”.

Sí, así como lo lees.

¿Y cómo es eso de ser pedidora profesional? Lee esta entrevista para que te enteres.

Hay que convertir “el pedir” en un arte

Nosotras no sabemos pedir, porque solo nos enseñan a dar. ¿De dónde y cómo aprendemos a pedir sin culpa?

Debemos hacernos un lavado de culpabilidad. Venimos de una cultura y una educación que hemos heredado en vena. Esta cultura es una herencia que va de generación en generación. La capacidad de dar que tienen las mujeres siempre nos la han enseñado.

Yo lo que propongo es que esa capacidad que tenemos de dar a los demás, la empecemos a tener con nosotras mismas. Si tú como mujer, consigues lo que te propones en la vida, es porque lo pides a través de la petición directa, porque las cosas no caen del cielo.

Al internalizar esto, siempre nos quedarán energías y ganas de ayudar a los demás. Debemos ponernos de una puñetera vez en el centro de nuestras vidas y tomarnos en serio que la vida es una.

¿Qué son los “pensamientos felpudos” y por qué nos hacen tanto daño?

Cada una de nosotras tiene 60.000 pensamientos al día, pero dependiendo de si son pensamientos positivos o negativos, creamos una realidad.

Muchas veces, al no sentirnos suficientes, preparadas o, incluso, para justificar el fracaso, utilizamos los pensamientos y “frases felpudo”: “No voy a estar a la altura”, “Esa posición no es para mí”, “No han pensado en mí, y ya entiendo por qué”.

Todos estos pensamientos son grandes excusas para no asumir riesgos y por lo tanto nos lastran. Están en nosotras siempre y, por eso, debemos barrerlos y pensar: ¿qué me estoy diciendo a mí misma y por qué yo misma soy mi enemiga?

¿Por qué es tan difícil pedir?

La historia ha situado la palabra pedir como una palabra prohibida, es un peso histórico que esta lleva. Además, pedir te expone. Cuando pido, estoy mostrándole al mundo cuán capaz soy de conseguir mis preferencias, y a nosotras las mujeres nos cuesta la gestión del rechazo. Cuando pido me estoy exponiendo al fracaso.

Solemos meternos en mil cosas a la vez para justificar el no entrar a la acción valiente de lo que de verdad queremos.

Cuando tú pides algo que depende de otra persona, nos da miedo el rechazo, pero también que te digan que NO.

Entonces, además de los pensamientos felpudos, debemos gestionar otros tormentos que hacen que pedir sea difícil.

Pero piensen: pedir nos puede dar la vida profesional y personal que queremos, y si no pedimos lo que queremos, ¿quién lo hará por nosotras?

¡Pedir no es delegable!


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¿Qué pasa cuando nos dicen que NO?

Lo mejor que te puede pasar es que te digas que NO. El acto valiente de pedir, celébralo por pedir. La respuesta solo la sabrás si pides. No pasa nada si te dicen que no, hay que gestionar el no, sin tomarlo personal.

Un NO siempre se puede convertir en un SÍ, solo debemos analizar por qué te están diciendo que no, qué es lo que necesitas para que te digan que sí, cómo lo podrías haber pedido diferente, etc.

Hay que celebrar la negativa porque nos sirve de abono para futuras peticiones.

¿Qué nos recomiendas al pedir?

Desde el punto de vista profesional:

  • Primero, tienes que puntualizar exactamente lo que pides. Hay que ser específicas con lo que queremos.
  • Investiguemos a la otra persona para saber qué condiciones pueden favorecer nuestra petición para conseguir un sí.
  • Valorar en qué escenario voy a pedir y qué circunstancias harán más favorable nuestra petición.
  • Pensar todos los escenarios negativos para tener una posible respuesta.
  • Preguntarme: ¿qué gana el otro con mi petición?, y hacérselo saber.

Ahora, en la petición personal NO SE NEGOCIA NADA.

Girls, grábense esto en la cabeza: LO QUE QUIERES EN TU VIDA NO ES NEGOCIABLE, NO PIDAS PERDÓN POR LO QUE HACES Y TAMPOCO NECESITAS LA VALIDACIÓN DEL OTRO.

Por ejemplo, si le comentas a tu novio que ahora no podrás tener los fines de semana libres, porque vas a tener un curso durante esos días y él te dice que no está de acuerdo, pues páralo ahí.

Es que, él no necesita estar de acuerdo porque esa decisión es TUYA y te beneficia A TI.

pediróloga y autora Silvia Bueso te va a iluminar. ¡Tienes que leerlo!


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Ojo, tampoco podemos ir por la vida tratando mal a otros basándonos en lo que nosotras queramos. Siempre debemos ser empáticos, pero no puedes dejar de hacer lo que tú quieres para complacer a otros.

¿Qué consejos nos puedes dar para enseñarles a nuestrxs hijxs a pedir con más facilidad?

La mejor forma de aprender a pedir es desde la posición del dar. Sigamos dando para estar mejor legitimadas para pedir.

Enseñales a tus hijxs a dar y que, al pedir, les están dando la oportunidad a otros de retribuir. Lo bueno de dar y pedir es el equilibrio, se genera así como una especie de tsunami de generosidad.

También normalizar el pedir, siempre viéndolo desde el cuidado de la relación con el otro. Preguntarnos, ¿qué gana el otro con la petición que hacemos?

Y con los límites…

Cuando decimos que NO y trazamos límites, estamos diciendo SÍ a lo que nosotras queremos de la mejor manera.

Pedir requiere habilidades, compromiso con sostener lo que tú quieres  y gestionar nuestro circuito emocional.

Y cuando decimos que no, anota esto: mientras más rápido lo digas, mejor. Así quedan las cosas claras y no se desdibujan tus límites. También debes ser neutral y amable.

Puedes conseguir el libro de Silvia en su página web.

Photo by Priscilla Du Preez on Unsplash


Puedes ver la entrevista completa en el InstaLive que tuvimos junto a Silvia  

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