Mis propósitos para el nuevo año: Específicos, posibles y realistas

Cómo hacer los propósitos del nuevo año

Mi familia tiene la tradición de escribir los deseos y propósitos para el año nuevo en carticas que quemamos o guardamos para al año siguiente, para ver qué se cumplió y qué no…

Justo aquí es donde empieza la confusión.

Año tras año una constante en todas mis cartas era “la paz mundial”, y año tras año me conseguía con la frustración de no haberlo conseguido, porque en mi cabeza, los deseos y los propósitos se iban mezclando hasta convertirse en una gran mezcla que, en papel, se veía muy bonito, pero que en la práctica no lo era tanto.

Así que con la capacidad de analizar todo incesantemente (casi siempre demasiado), un año, cuando ya tenía la edad suficiente, me di cuenta de que los deseos y los propósitos, aunque muchas veces se parezcan, no son lo mismoy la diferencia radica en la capacidad –y voluntad- para que se cumplan o no, y transitar del “quiero” al “puedo”.

Fue entonces cuando decidí hacer dos cartas, una con deseos donde pongo todo lo que anhelo para mí y los míos, pero que no depende de mí (aquí entra la paz mundial); y otra, en la que me pongo metas concretas que quisiera conseguir durante el año por venir.

Desde hace algunos años cierro más el espectro, y en la carta de los propósitos, solo pongo 3 o 4 que, aunque requieran esfuerzo, sé que puedo cumplirlos.

El secreto está en poner cosas específicas, medibles y, sobre todo, realistas; esto te ahorra muchas frustraciones.

 

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Pongamos un ejemplo clásico: Quitarse esos benditos kilos que nos enloquecen

Deseo: Querer adelgazar, sentirse mejor, verse mejor

Propósito: En 2020 me voy a quitar 8 kilos comiendo mejor, yendo al gimnasio, etc. (YO: el año pasado dije que me quitaría 10 y me quité 5).

Otro ejemplo común: Leer más

Deseo: Querer leer más libros que no tengan que ver con el trabajo.

Propósito: En 2020 voy a leer 5 libros. (YO: el año pasado dije que me leería 6 y me leí 10).

Les prometo que es muy gratificante llegar al año nuevo y haber cumplido las metas (también sirve ‘casi cumplido’); así que las invito a sincerarse con ustedes mismas, elegir cuatro propósitos difíciles pero cumplibles, comprometerse, crear un plan de acción y disfrutar de los 12 meses que tienen por delante para conseguirlo.

¡Ah! no quiero dejar de incluir algunas recomendaciones que nos ofrece nuestra profe de yoga favorita, Milka Jourdan, en caso de que quieras hacer de tus propósitos del próximo año, algo más meditativo y espiritual

¿Vieron que hay para todos los gustos?

Si lo que más te gusta es caminar por un parque, ¿Por qué en vez de anotarte en clases de spinning, (porque el gym está al lado de tu casa), no te propones ir al parque una vez a la semana? ¿No crees que eso te haría más feliz y te estimularía a seguir haciendo ejercicio?

No sé si sabes hacia dónde voy con esto…

Por eso me gustaría que hagamos este ejercicio:

  • Cierra tus ojos, toma tres respiraciones profundas y conéctate con una meta.
  • Visualízate cumpliendo cualquier propósito para este año. Tómate tu tiempo y obsérvate realizando lo que necesitas para lograr esta meta; ahora mírate logrando la meta, ¿Qué sientes? ¿Cómo te ves?
  • Observa tus emociones.
  • Abre tus ojos, justo cuando hayas logrado tu meta, ¿Sentiste que tu corazón palpitaba más rápido? ¿Se te dibujó una gran sonrisa en tu rostro mientras hacías este ejercicio? ¿Aparecieron mariposas revoloteando en tu estómago producto de la emoción?

Si tus respuestas fueron afirmativas, déjame decirte que vas por buen camino y vas a hacer todo lo posible por lograr esa meta. 

Pero si mientras te veías logrando la meta, no sentiste absolutamente nada o la ansiedad y la sensación de sacrificio te invadieron, pues cambia ese propósito; porque aunque lo anotes y tengas intención de lograrlo, créeme que inconscientemente, harás todo lo posible para no cumplirlo y vendrán sentimientos de tristeza e inconformidad.

Cuando te sientes a realizar tu lista de metas, cierra los ojos y sé sincera contigo, proponte metas que TE HAGAN FELIZ, metas que sean a corto plazo (de 3 semanas a 3 meses).

Puedes aprovechar estos últimos días para hacer limpieza

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Limpia tu casa, regala o dona aquello que ya no necesitas ni usas; saca aquel jarrón que solo conservas porque fue de la tía de tu hermana de tu madrina, regala lo que tienes en esa esquina agarrando polvo, saca esa caja con esos recuerdos de tu novio de preescolar, aquel chocolate que te dio fulanito en aquel verano del 80′, haz limpieza de esas cositas que te aferran emocionalmente y verás como te sentirás más liviana.

Suelta, limpia ¡Deja que las energías fluyan!

También puedes escribir en un papel esos sentimientos o recuerdos que deseas eliminar, esos que te generan malestar y peso, cualquier discusión durante el año y que aún te atormentan. Al terminar, quémalo y deja que el viento se lleven las cenizas.

Aprovecha para agradecer…

Y para este año que inicia, deja que lo más bonito de tu corazón sea el que te guíe, puedes buscar una libreta de agradecimiento en donde cada noche escribas las cosas por las cuales estás agradecida en ese día; no importa qué tan pesado haya sido, siempre hay algo por lo cual dar gracias y al finalizar el año, siéntate a leer todos los agradecimientos que escribiste y verás lo maravilloso que fue.

Yo por mi parte les deseo un año hermoso, lleno de salud, millones de sonrisas y abundancia no sólo material, sino también abundancia en bienestar y amor. Que esa luz que llevan en su interior se expanda e irradie por todo el universo.

Abrazos infinitos…

Namasté

¡Feliz Año!

Fotos: Pixabay.