Cuando olvidé que compré un Satisfyer y lo recibió mi abuela

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Te invitamos a leer esta divertida historia de una de nuestras alumnas, Isabel Dorta, quien nos cuenta como fue que su abuela recibió su Satisfyer… Ups!


*Texto seleccionado del Curso de escritura digital de Asuntos de Mujeres

El año pasado durante el confinamiento, pasé una temporada en casa de mis padres y mi abuela.

Yo no soy mucho de comprar cosas por internet, pero me animé a adquirir algunos libros de cocina, maquillajes y, bueno, también metí en el carrito de compra un Satisfyer.

Lo divertido es que recibí TODO menos “el juguetito” por algún problema en la aduana.

Pasaron algunas semanas y volví a mi casa y olvidé por completo el producto desaparecido.


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Pero un día por la mañana, en plena reunión de trabajo, recibí un mensaje que me avisaba que mi producto llegaría en torno a la 11:00 am a la dirección indicada en el carrito de compra.

Revisé la dirección y descubrí que… ¡era la de mi abuela!

Tengo que confesar que lo único que se me pasaba por la cabeza era imaginar la cara de escándalo de mi abuela o de mis padres cuando abrieran el paquete.

Seguí trabajando como si nada, cuando recibí una llamada de mi madre, disculpándose por abrir el envío, que, al tener el mismo nombre y apellido, pensó que era algo para ella.

Me dijo que me había llegado un limpiador para la cara o una especie de inhalador.

Me quedé un rato pensativa, tratando de recordar si era que había comprado algo que había olvidado o si se trataba de algún error del sistema de correo; también pensé que ese producto podía ser para otra persona, pero nunca imaginé que mi madre podría estar refiriéndose a mi Satisfyer.

Sin más, me fui corriendo a la casa de mi abuela.

Mi mirada buscaba alguna caja u objeto por todas partes. Entré al salón, y allí en la mesa central en la caja abierta, estaba mi ¨limpiador de poros¨.

Mi abuela me preguntó que si lo quería para la cara y mi madre me decía que si me funcionaba, quería probarlo ella también.

Yo con una sonrisa tímida, intenté esquivar todas sus preguntas, me puse el paquete debajo del brazo y salí escopetada.

¡Lo demás es historia!

Photo by Dainis Graveris on Unsplash


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