¡Pequeñas grandes mujeres!

Dicen que Napoleón era bajito, al menos más bajo que los hombres de su ejército, y por ello se sentía acomplejado. La manera que encontró para compensar su baja estatura fue a través de su personalidad egocéntrica, despótica y agresiva.

Por el contrario, nosotras las mujeres no tenemos que ser maltratadoras para sentirnos altas y poderosas, tan solo necesitamos un buen par de tacones. En mi caso, los zapatos altos son indispensables, no solo porque me siento guapa, sino porque mido 1.50 m. Y aunque estoy convencida de que no se necesitan más centímetros para conquistar el mundo, si se necesitan para alcanzar papeles en la oficina o envases en la cocina.

Las mujeres verticalmente “desfavorecidas” muchas veces somos objeto de burlas, especialmente en el colegio; sin embargo, a medida que crecemos, o mejor dicho, que pasan los años, descubrimos que nuestra altura nos permitirá vernos siempre jóvenes y todos pensarán que tenemos 17 cuando tenemos 23.

A veces nos detenemos a pensar en lo bien que se vería un pantalón o vestido específico si tuviéramos mayor estatura y aunque soy partidaria de usar lo que nos gusta, es importante usar lo que nos va bien, y es por ello que debemos aprender a seleccionar las prendas que se acoplan a nuestro físico, ya sea para estilizarlo o hacerlo parecer alargado. Mientras que los colores que usamos también influyen e inclusive los peinados.

Cuando eres pequeña te puedes dar el lujo de usar tacones tan altos como puedas llevarlos, puedes comprar en la sección de niños y ahorrar dinero y seguro te encontrarás a un chico más grande y fuerte que tú.

Tampoco es que vivir en Chiquitolandia es color de rosas, ya que un kilo extra se nota de inmediato, en el transporte público eres propensa a tener malos olores más cerca de tu nariz, a los pantalones tienes que hacerles el ruedo y muchas veces los vestidos te quedan como mantas.

Y aun cuando actualmente existen operaciones para casi todo, el crecimiento no ha tenido pasos agigantados en materia científica, así que más bien ocupemos nuestros esfuerzos en crecer interiormente y en demostrar que no somos bajitas, sino que estamos impresionantemente compactas y concentradas.

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