¡Sé libre!: Deja de esperar que otra persona te haga feliz

Tomando un poco de mi café con leche y amando el rico sonido de la risa de mis amigos, me detengo y pienso en por qué a veces nos aferramos tanto a una personaa esa que se fue sin despedirse, la misma que quizás en este momento esté disfrutando su vida con alguien más.

Si, lo sé, a veces el corazón es un necio sin remedio que nos hace malas jugadas, pero creo fielmente que no hay amor más puro y sincero que el que puedes brindarte a ti mismo. 

Pero para llegar a esta conclusión, hay que recorrer muchos caminos…

Y a veces tenemos poquito amor propio… No sabemos estar solas, no vamos solas al cine o no salimos solas. 

¿Acaso crees que alguien pueda amarte más que tú? ¿Quién más que tú puede complacerte si sabe exactamente cada uno de tus gustos y tus manías? ¿Por qué esperar que otra persona te haga feliz si tú tienes el poder en tus manos?

¡Sé libre! Y aprende a disfrutar de ti misma

Te lo digo por experiencia, no la de mis canas, sino la de un viejo amor que me dejó el corazón roto en mil pedazos. Un corazón que le entregué lleno de ganas y que me regresó en pedacitos chiquiticos que me tocó reconstruir.

Después de siete meses, se fue sin dejar rastro, no dio una sola explicación, no atendió una llamada y las veces que fui a su casa, nunca salió…

Dediqué meses a esperarlo, a buscarlo.

Descuidé mi vida buscando la manera de que regresara…

Les cuento que siempre busqué estar con sus amigos (que también eran los míos) para poder tener información de él, no dejaba de escribirle, aunque sea un “que tengas un lindo día”; varias veces me planté fuera de su casa, esperando que saliera para al menos decirle ¡Hola! y siempre le escribía a su mamá… Todo era un drama… Qué locura ¿no?

Son esas cosas que de repente paras y te dices a ti misma ¿Qué demonios estás haciendo con tu vida? Primero porque no me valoraba como persona, y lo que hacía era mendigar amor.

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Y me empecé a acostumbrar a estar sola conmigo, así que me fui sola a Guatemala por tres meses. Y hubo un momento en el que me sentía realmente sola, pero después supe que este viaje tuvo una finalidad y era justamente aprender a estar conmigo misma, aprender que podía hacer cosas para mí y conmigo… Aprendí a conocerme y eso me hacía falta y creo que le hace falta a mucha gente: conocerse más, porque nos acostumbramos demasiado a sentir emociones si hay alguien más y no con nosotros mismos.

Pero, quien se fue no hace falta. Te garantizo que si alguien se alejó de tu vida fue por su propia voluntad y no por algún acto negativo que hiciste.

Muchos nos hacen creer eso ¿o no? Pero realmente no somos culpables de las acciones de nadie.

Siempre llevo en mi mente que a los hombre se les llora dos días, al tercero te vas de compras y luces esos hermosos tacones que acabas de comprarte. No dejes nunca que una persona sea quien domine tus sentimientos y eche por una borda todo lo que llevas construido contigo misma.

No puedes seguir buscado en otros lo que tú no tienes…

Tu vida es lo más valioso que tienes. ¿Sabes cuánto vale? Imposible ponerle un número, ¿verdad? Es exactamente eso que intento decirte. No tienes un valor que puedan comprar con un cheque. Eres incalculable y debes valorarte.

Mi consejo: Sal todos los días a comerte el mundo con tu mejor atuendo, con tu sonrisa. No dejes nada para un día especial, todos los días son especiales. Tú eres lo más importante que tienes. No lo descuides. Sé libre, sé feliz… eso es lo que verdaderamente cuenta.

Fotos: PIxabay.