Complacer siempre a los demás, nos produce ansiedad y estrés

Complacer siempre a los demás Asuntos de Mujeres

De la mano de Alejandra Barrueco (@psicalebarrueco), descubre cómo hemos aprendido a ser complacientes con los demás y cómo nuestras creencias sobre las relaciones de pareja, nuestro cuerpo y el rol que tenemos en la sociedad, nos han hecho mucho daño. La buena noticia: ¡Esto se puede cambiar!


 

Muchas estarán de acuerdo conmigo: Nos la pasamos cumpliendo con las expectativas y deseos de los demás.

A veces lo hacemos por lograr aprobación, por miedo a que nos dejen y por pensamientos ya instaurados en nuestra memoria de que si somos «malas», no nos van a querer.

No les niego que la mayoría de las relaciones en mi adolescencia fueron así y que también nos educan para complacer a los demás.

¿Qué quiero decir con que nos educan para complacer a los demás?

Que hay demasiadas creencias, que, aunque no lo queramos, influyen en nuestra percepción, conductas y sobre todo, en las relaciones con los otros:

Miren algunos ejemplos:

  1. Debes ser sumisa (permanecer callada) o te dejarán por amargada y fastidiosa: Es decir, debo dejar de expresar mi opinión y permitir que otros decidan por mí, porque si no, me tildarán de amargada e histérica.
  2. Debes complacer a tu pareja siempre, porque si no, buscará lo que quiere en otro lado: Si no hago lo que mi pareja me dice en todos los ámbitos (incluida la sexualidad), él lo buscará en otro lado y me botará.
  3. A los hombres no les gustan las mujeres que son superiores a ellos: No estudies, no te formes, no ganes más dinero que tu pareja, porque te quedarás sola ¡Nadie te querrá!
  4. Ganas el corazón de un hombre por su estómago, siempre debes cocinarle y mantenerlo feliz: Ser ama de casa define tu valía como mujer, más aún cuando te vas a casar.
  5. Calladita te ves más bonita: Esto se traduce prácticamente en que tu opinión no vale o debe ser sometida a un estudio y filtro para saber si puedes o no expresarla.

 

¿Qué pasa entonces con todos estos significados que se quedan en nuestra cabeza?

Estamos creando en nosotras una olla de presión, llenándonos de limitaciones que en algún punto nos harán explotar. Porque cuando nos damos cuenta de que esto no es tan saludable, empezamos a buscar un equilibrio que nos lleva inconscientemente a querer controlar ciertas situaciones y a volvernos ansiosas.

Con control quiero decir, querer tomar las riendas de algunos ámbitos de nuestras vidas en los que hemos permanecido paralizadas y aceptando lo que nos dan, (sin que necesariamente nos guste) ¿Por qué queremos empezar a controlar? Porque estamos en descontrol con nosotras mismas.

Por ejemplo, nos volvemos control freak en nuestro trabajo, maniáticas con el orden en la casa, con nuestros hijos, con el dinero, con nuestros padres, etc. Precisamente porque «nunca hemos tenido control sobre nada».

¿Te ha pasado?… A mí sí.

Esta falta de control, nos hace sentir mucha ansiedad y malestar; entonces el cuerpo lo comienza a manifestarse en forma de síntomas físicos ¡Date cuenta!

Para entender un poco mejor esto, les cuento mi experiencia

Yo fui limitada en muchos aspectos familiares, me molestaban en el colegio y siempre estaba tratando de buscar la aprobación de los demás. Entonces empecé a volverme perfeccionista y a la vez muy infeliz.

En mi casa eran permisivos con muchas cosas, pero en la alimentación, el orden de la casa, temas de parejas y en dar mi opinión, había cientos de reglas y limitaciones. Había que comer, mantener el orden y esconder parejas que no eran aprobadas (sobre todo con mis abuelos que vivían cerca).

Eso trajo como consecuencia que fuera muy exigente conmigo misma, y me buscaba parejas que sacaban mi lado sumiso. En todas mis relaciones, sufrí agresiones físicas, verbales o psicológicas.

A propósito, te invito a leer un artículo que escribí sobre mis relaciones tóxicas AQUÍ

Era exigente con mi físico, hice mil dietas y fui a mil gimnasios dependiendo de lo que quisiera “el otro”; es decir, a veces engordaba o adelgaza dependiendo de lo que quisiera mi novio (siempre he sido muy delgada y no a muchos les gusta eso).

Buscaba ser esa “superwoman” trabajar, ganar dinero, ser bella, ser buena persona, tener buen físico, estudiar lo mejor y complacer a todos. Mis niveles de ansiedad eran muy altos, siempre me mantenía ocupada, pero a veces no era feliz.

Por supuesto, terminaba exhausta y como era sumisa, siempre dejaba elegir al “otro” por mí.

 

¿Cómo dejé de complacer a los demás?

 

Busqué terapia porque estaba presentando síntomas físicos como una tos recurrente que no se iba, había ido a hacerme mil pruebas médicas y no conseguían nada. La tos se fue cuando realicé en terapia el ejercicio de “La silla vacía» en el que dije todo lo que tenía que decir y “no me habían dejado”.

 

¿Qué me funcionó a mí para salir de esta cárcel emocional?

 

  1. Acepté que no era feliz, además de que mi cuerpo estaba somatizando.
  2. Busqué ayuda en personas que pudieran darme las herramientas para todo aquello que estaba viviendo.
  3. Me preguntaba todos los días qué era lo que en realidad yo quería o me haría sentir feliz, sin ANULARME por la opinión de los demás.
  4. Comencé a buscar tiempo para mí, ya que tenía mi horario copado con base a las cosas que se supone que debería hacer.
  5. Terminé con mi relación de pareja con ayuda de la terapia, y comencé a identificar patrones que seguía, para evitar repetirlos.
  6. Comencé a ser más sincera, un poco sin filtro y a no callarme tanto.
  7. Comencé a aceptarme como era y a intentar darle un freno al intento constante de ser perfecta.
  8. Comencé a ser humana, a cometer errores, a reírme y empezar de cero.
  9. Me hice una carta de perdón y una carta de agradecimiento por pasar por todo este proceso.
  10. También perdoné a mis familiares porque me educaron como ellos creían que era lo mejor.
  11. Me cambié el CHIP para no “cargar” más ese peso de que como así me educaron, entonces “no puedo hacer nada al respecto».

Sí se puede.

Sin embargo, todos somos diferentes y pasamos por situaciones distintas, y por eso, lo que me funciona a mí, tal vez a ti no te funcione; pero igual creo que buscar ayuda profesional siempre será una buena opción para todos.

Lo importante es que sepas que sí puedes, que será un poco difícil, pero que una vez que lo logres, disfrutarás más la vida.

¡Te lo prometo!

¡Sigueme! Estoy aquí para ayudarte.

Mi libro: Deciliencia

Coautora del libro: Redes sociales y adolescencia.

Youtube: Psicalebarrueco

Twitter : Psicalebarrueco

Instagram: psicalebarrueco

Y soy parte de la red de bienestar de Asuntos de Mujeres

 


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