Del hipotiroidismo y otros demonios

Supongo que muchas veces han oído hablar de la tiroides, pero probablemente, como me pasó a mi, no tienen idea de qué es y de qué se encarga en el cuerpo humano.

Bueno, yo no sabía absolutamente nada de esta “señora”, hasta que mi endocrinóloga me dijo que sufría de Hipotiroidismo, un trastorno que se caracteriza porque la glándula, ubicada en el cuello, no es capaz de producir suficientes hormonas, por lo que existe un déficit que hay que compensar con medicación… ¡por el resto de la vida!

Según datos de la Universidad de Navarra (España), se calcula que 11% de la población mundial tiene una disfunción tiroidea, aunque la mitad no lo sabe. De este porcentaje, 75% sufre hipotiroidismo.

Ser mujer se puede considerar un factor de riesgo para sufrir de la tiroides, la enfermedad, gracias al estrógeno, es 75% más frecuente en el sexo femenino (¡oh, sorpresa!).

Ajá, ¿cómo se come todo esto?, aquí va la explicación: las hormonas tiroideas son fundamentales para que se lleven a cabo la mayoría de las funciones del organismo, lo que quiere decir que el hipotiroidismo se caracteriza por una disminución global de las diferentes actividades de nuestro cuerpo.

Prácticamente esta enfermedad nos afecta en todo sentido, algunos de sus síntomas son: cansancio, intolerancia al frío, apatía e indiferencia, piel seca, caída del cabello, depresión, estreñimiento, sueños raros (MUY raros) y, mi síntoma favorito: aumento de peso.

La primera vez que fui al endocrino no fue por haberme quedado dormida por las esquinas o porque el pelo se me cayó por toneladas o porque tengo la piel como la de un cocodrilo, no. Fui porque, no importa cuánta dieta o ejercicio hiciera, ¡no bajaba de peso! sólo, en el mejor de los casos, me mantenía igual; pero si me descuidaba un poco, irremediablemente los kilos venían más rápido que a cualquier persona normal.

Por supuesto, mis niveles de frustración estaban disparados, hasta que la doctora, después de un análisis de sangre, me dijo que soy un caso clásico de hipotiroidismo; siempre me dice que en los libros debería salir mi foto al lado del significado de la enfermedad.

Cabe destacar que, así como existe el Hipotiroidismo, existe el Hipertiroidismo que, como deben imaginar, es exactamente lo contrario, la glándula produce más hormonas de lo que debería, sus síntomas son pérdida de peso, sensación de calor, piel húmeda, temblor en las manos, nerviosismo, diarrea, ojos saltones y cansancio.

La verdad, a veces me exaspero bastante porque, aunque el hipotiroidismo no me produce ningún dolor, sentir que no tengo el control de lo que pasa en mi cuerpo, me desespera; una cosa es saber que he engordado porque me atraganto de helados todos los días, y otra muy diferente es engordar “porque sí”.

En fin, he tenido que aplicar la inteligencia emocional, porque sufrir el resto de la vida, me parece demasiado tiempo, me toca tomar la medicación diariamente y hacerme exámenes regularmente, porque esta glándula es bastante temperamental y cualquier cosa puede afectar la producción de hormonas, lo que significa que si no estoy con la dosis exacta de medicación, los síntomas de la enfermedad se harán presentes.

Es muy importante que sepas que un paciente que tome su tratamiento, apenas sufrirá los síntomas de cualquier enfermedad de la tiroides, pero una vez diagnosticada, hay que controlarla regularmente. Si te sientes identificada con alguno de estos síntomas, no lo dudes ni un segundo más, llama a un endocrinólogo, porque puedes necesitar medicación.

Asuntos de Mujeres solo cuenta historias y da recomendaciones basándose en esas historias. Si tienes alguna duda con tu estado de salud, debes consultar al médico.

Foto: Pixabay.