Tómate un minuto para bajarle velocidad a tu vida acelerada

¿Recuerdas la última vez que quisiste tomarte una ducha tranquila y tenías tantas personas, cosas y quehaceres en tu cabeza, que el baño parecía un centro de reuniones? Entonces, comienzas a preguntarte: ¿Me enjaboné?, ¿Me puse el champú?

¿Te acuerdas de aquel día que llegaste agotada a tu casa después de un maratón personal y laboral, y desesperadamente querías irte a dormir?

Pero… ¡Sorpresa! te lanzaste en tu cama y parecía que todos tus pensamientos estaban muy despiertos esperándote, así que comenzaste desesperadamente a pelear con ellos; pero cada vez que decías “no voy a pensar más”, “no me voy a preocupar”, tus pensamientos hablaban más y tú encontrabas más razones por las cuales preocuparte.

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Estoy segura de que muchas de ustedes están sonriendo mientras leen estas frases, y quizá ya comenzaron a preguntarse: ¿Por qué pienso tanto?, ¿Qué hago para controlar mi mente y no dejar que sea ella quien me controle a mí? , ¿Qué me pasa?, ¿Será que necesito un psicólogo o un terapeuta?, ¿Estaré bien de la cabeza?…

Pero tranquilas, les doy una buena noticia: según expertos en el tema, es muy común que la mente de una persona sana, sea capaz de producir, aproximadamente 70.000 pensamientos al día.

Muchas veces en nuestro afán de llegar a la meta, de conseguir el trabajo deseado, de tener la casa que queremos y de que nuestros hijos crezcan, estudien y se gradúen, no les prestamos atención a las experiencias enriquecedoras y a todo lo que estaos haciendo. No nos fijamos en lo que está sucediendo ahora mismo, en nuestro presente.

Como decía Benjamín Franklin: “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”.

El Dr. Jon Kabat Zinn, profesor emérito de medicina en Massachusetts University Medical School, máximo exponente y difusor de la práctica de mindfulness en el mundo occidental y creador del programa Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR), señala que “con frecuencia, nuestra mente no es consciente de las múltiples posibilidades que encierra el momento presente, tiempo que tenemos para vivir, crecer, sentir, amar, aprender y darle forma a las cosas…».

Mindfulness nos brinda la posibilidad de practicar sencillos ejercicios para vivir ese presente con entusiasmo y cuidar nuestra salud, para nuestro bienestar, nuestra paz y felicidad.

Yo creía que era multitasking

Quiero confesarles que yo siempre he sido una persona muy acelerada, y creía que era “multitasking” (palabra cuya veracidad está críticamente cuestionada en la actualidad). Y cuando comencé mi práctica de mindfulness, no estaba muy segura de si iba a poder hacerlo. Sin embargo, cuando inicié mis estudios, empecé a darme cuenta de cuánto me gustaba.

Un año después de haber iniciado mi formación, recibí uno de mis más hermosos regalos de vida: ¡Estudiar con Jon Kabat Zinn en el OMEGA INSTITUTE en Estados Unidos! y en una de nuestras hermosas conversaciones, él me dijo:

“Mindfulness lo tienes disponible las 24 horas, los 7 días de la semana, a tu propio ritmo y a tu propia forma”. Esta frase  me acompaña cada día de mi vida.

MARK WILLIAMS Y DANNY PENMAN EN SU LIBRO MINDFULNESS: UN PLAN DE 8 SEMANAS PARA ENCONTRAR LA PAZ EN UN MUNDO FRENÉTICO, COMPARTEN DOS EJERCICIOS PARA QUE PUEDAN PRACTICARLOS A SU PROPIO RITMO Y EN CUALQUIER LUGAR.

AQUÍ SE LOS DEJO:

MEDITACIÓN DE 1 MINUTO:

  1. Siéntate en una postura cómoda. Puedes colocar los pies en el suelo y cierra los ojos o baja la mirada.
  2. Concéntrate en la respiración, préstale atención cómo entra y sale el aire por tu nariz.
  3. Es posible que tu mente divague. Cuando ocurra, simplemente vuelve a traer tu atención a la respiración.
  4. Posiblemente, tu mente se calmará por completo (o NO), pero lo único importante es que observes que esa sensación es pasajera.
  5. Transcurrido 1 minuto, abre los ojos y vuelve con tranquilidad a tus cosas del día.

EJERCICIO DE GRATITUD DE LOS 10 DEDOS:

  1. Antes de dormir, cierra tus ojos, piensa y cuenta con tus dedos 10 cosas que viviste durante el día por las cuales te sientes agradecido.
  2. Cuando termines, sonríe y abre tus ojos.

¡Espero que te sirvan estos ejercicios!

No te pierdas el «Asunteando» que hicimos con Zoramar, en el que tratamos el tema:

¿Por qué me da tan duro que me critiquen?

Lo puedes ver AQUÍ