Pasos prácticos para conseguir el equilibrio de tus emociones

Cómo encontrar el equilibrio emocional

Vivimos en un mundo donde los extremos están muy presentes. Podemos observar indigentes comiendo basura de la calle y al mismo tiempo vemos a alguien pasando en un Ferrari riendo a toda carcajada. Podemos conectar con alguien que superó sus miedos y escaló una montaña sin protección, en un mismo mundo donde existen personas con miedo a subir a un ascensor.

Hay personas lavando su patio con la manguera, mientras que en África se mueren de sed. Y así, un largo etcétera de extremos.

Así como sucede en la vida cotidiana, en tu interior, tu mente y emociones se mueven también entre conceptos extremos, se mueven entre mentiras y verdad, entre estrés y relajación, entre amor y desamor.

Todo el tiempo pareces un oso de circo montado sobre una tabla encima de una pelota: vas de un lado a otro, sin tregua y sin saber cómo mantenerte en el medio, cómo lograr establecer un equilibrio en el que puedas apreciar tu vida sin calificar, personalizar y sin esperar demasiado del proceso que vives.

 

Por eso, te daré herramientas prácticas para que logres el equilibrio

Comencemos con el día y la noche, la continua dualidad. Como parte de tu vida, ya aprendiste el ritmo del día y comprendiste cómo vivir los privilegios del día y la noche, más allá de calificar cuál de los dos es mejor, sin enjuiciar lo que cada uno te da y sin exagerar en expectativas sobre lo que puedes lograr en cada horario.

Así pasas el día, aprendes a distribuir tu vida entre el día y la noche, y encuentras un punto medio; no miras con demasiado detalle lo que haces durante la luz o la oscuridad, sino lo que haces durante el día.

Ahora… ¿Qué tal si hacemos esto con la felicidad y la amargura? Hay cosas que te dan felicidad inmediata, que con apenas verlas, logras conectar con la felicidad; pero también hay cosas que te amargan instantáneamente.

 

Puedes estar feliz y luego amargarte al rato, y así… ¿Qué te recomiendo hacer?

 

Usa tu lógica racional

Tú sabes que durante el día no vas a toparte únicamente con cosas que te den felicidad, también vivirás situaciones desagradables que te generarán amargura.

Si ya tienes esto claro, entonces no dejes que tu mente se quede en las situaciones de amargura. Avanza y recuerda que estas son solo situaciones de tu vida y que pronto te encontrarás de nuevo con momentos agradables y felices.

 

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Libérate de las expectativas

No puedes caminar esperando todo el tiempo encontrarte con una noche llena de fuegos artificiales. Hay noches tranquilas, hay noches con grillos y hay noches de lluvia. La expectativa por obtener lo que tu mente dice que es lo mejor, hace que te pierdas de la belleza de todo lo que puedes vivir y estás viviendo ahora mismo.

 

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Disfruta la diversidad

Cuando entendemos que un jardín hermoso es aquel que tiene todo tipo de plantas y comprendemos que todos los matices y formas de vida son necesarios, podremos entender también, que esas cosas que te amargan a ti, tal vez no amargan a los demás; y entonces, son necesarias como parte de la vida. Punto.

Cuando entiendes esto, las cosas comienzan a amargarte menos y y se empieza a estabilizar tu equilibrio emocional ¡Haz la prueba!

 

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Evita calificar

Todo en la vida es parte de un TODO necesario y perfecto, así que deja de ser “el profesor” que califica todo y comienza a ser el ser humano que quiere disfrutarlo todo. Comienza a disfrutar lo que vives, a aprovecharlo sin calificarlo y a incluir muchas más experiencias de las que pensabas que podrías tener.

 

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Justo ahora

Justo ahora paraste de calificar, comprendiste la diversidad, te liberaste de las expectativas y comenzaste a usar la lógica a tu favor y no en tu contra. Dime… ¿Cómo se siente generar equilibrio?

 

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Ahora te invito a escoger un desequilibrio de conceptos emocionales que siempre te toque vivir; por ejemplo, tolerancia e impaciencia.

 

Durante un día completo, haz el esquema desde el principio con los pasos que te di:

 

  1. Mira la impaciencia y la intolerancia con lógica racional.
  2. Libera las expectativas extremas que tienes sobre la tolerancia y deja de demonizar tanto tu impaciencia.
  3. Mira la diversidad a tu alrededor y enfócate en aquellas situaciones que te permiten ser tolerante y cómo aquellas que te causan impaciencia, pueden ser manejadas de mejor forma.
  4. No califiques nada por anticipado, no digas que algo va a ser bueno o malo antes de haberlo vivido, solo porque crees tener el conocimiento sobre esa situación por tus anteriores experiencias. Vive todo como si lo vivieras por primera vez y permite que la misma situación se abra ante ti, no la cierres tú antes.
  5. Obsérvate. Justo ahora acabas de encontrar el equilibrio, así que pongámoslo en práctica a diario y verás como haces magia en tu vida.

 

Roxana Tortolero forma parte de nuestra red de bienestar ¡Mírala aquí!

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