El Lupus destrozó mi autoestima, ¿Qué puedo hacer para quererme?

El Lupus destrozó mi autoestima ¿Qué puedo hacer para quererme?

Romi Castro ( @aleteodecambio ) nos cuenta cuáles han sido los efectos físicos y psicológicos del Lupus, una enfermedad autoinmune que padece desde niña. Además, nos dice cómo estos pueden tener un efecto determinante en la autoestima de las personas y ofrece un ejercicio para trabajar el amor propio.

 


  

“El Lupus destrozó mi autoestima, ¿Qué puedo hacer para quererme?”

Así comienza un audio que recibí hace días de una amiga, quien fue diagnosticada con Lupus cuando apenas tenía nueve años.

Su mensaje de voz decía: “El Lupus me atravesó desde tan pequeña de una forma tan abrupta, que destrozó mi autoestima por completo, así que simplemente no me puedo querer”.

Pausé el audio, tomé un sorbo de café y enseguida inicié un viaje hacia el pasado. Lo hice para  reflexionar cómo había sido golpeada mi autoestima cuando fui diagnosticada, hace más de 23 años, con Lupus Eritematoso Sistémico, una condición autoinmune.

Esta fue la única forma que encontré para ponerme en los zapatos de esta chica que comenzó a enviarme un audio tras otro para contarme su historia.

No puedo negar que un diagnóstico como el lupus puede llegar en cualquier momento y casi sin dejarnos pestañear. Puede cambiar por completo nuestra calidad y estilo de vida, e incluso, nuestra identidad y autoimagen, al punto de volverse nuestra tarjeta de presentación.

 

Esta fue mi experiencia con el Lupus

Yo fui diagnosticada a los 15 años. Los primeros síntomas fueron imperceptibles, sobre todo porque estaba en una etapa de mi vida en la que andaba distraída e ilusionada con la celebración de mi cumpleaños.

Después, comencé a perder pelo de forma abrupta y empezaron los dolores articulares. Todo se intensificó luego de tomar unas lindas vacaciones en las que llevé mucho sol, porque llevar sol cuando tienes lupus, es como kryptonita para Superman.

Mi brote lúpico comenzó a manifestarse con manchas en la cara, conocidas como alas de mariposa; fiebre y dolores muy fuertes en las articulaciones.

En general, mi diagnóstico fue bastante rápido, aunque el lupus se caracteriza por presentar múltiples síntomas complejos al momento de diagnosticar.

Mis cambios físicos comenzaron a notarse aún más cuando inicié el tratamiento con altas dosis de corticoide, entre otros medicamentos. Mi cabello se cayó casi por completo, adelgacé muchísimo y mi cara empezó a verse como una luna; es decir, muy redonda.

La verdad casi no podía reconocerme.

No recuerdo que nadie se atreviera a herir mi susceptibilidad a profundidad, por el contrario, en el colegio al enterarse continuaron tratándome igual, o al menos, así lo percibí.

Al inicio, mis compañeros estaban muy asustados por mi salud, pero les aseguré que estaría bien. Ellos me creyeron y en efecto, hice un gran esfuerzo y logré “mantener” mi ritmo habitual de vida; sin embargo, no puedo negarles que es duro ver como de un día a otro todo cambia, y más cuando eres tan joven.

Yo reconozco que con el tiempo he logrado llevar con bastante estabilidad el tema de la autoestima También puedo agregar que aparte de haber estudiado PNL, coaching y psicolingüística, herramientas que me han ayudado bastante, hay una carta que juega a mi favor: en mi cuerpo es casi imperceptible el diagnóstico.

Difícilmente puedes notarlo, a menos de que yo te lo diga, y estoy consciente de que no todos los casos son así, de hecho, esta es una de las razones por las cuales el lupus es considerado como un diagnóstico  “raro”; cada caso es particularmente distinto y no existen los patrones idénticos.

Sin duda, esta es la razón por la cual estos audios me estaban llevando a reflexionar sobre la cantidad de mujeres que están inmersas en autoestimas destrozadas después de un diagnóstico como el lupus, y caminan diariamente por las calles sin que otros puedan percibir su dolor.

La crueldad del lupus y el acoso escolar

La chica de los audios, a quien llamaremos Julia, fue víctima del bullying desde los nueves años, unas veces por su exceso de peso y otras veces por las secuelas que comenzó a dejar el lupus en sus manos, dentadura y cabello.

Recibía insultos muy fuertes y el que más retumba en sus oídos era el de: “Apártate, gorda cerda”.

Julia incluso recuerda cómo más tarde, en aquella época de adolescencia, solía hablar por Messenger conociendo gente nueva, y todo iba bien, hasta que conocía a “su match”.

De inmediato dejaban de escribirle y eso destrozaba su autoestima y la hundía más en la tristeza.

Hoy, a sus 44 años, aún se pregunta ¿Cuándo será el día que pueda verme al espejo y gustarme? Ella dice que ni bajando de peso puede llegar a gustarse, porque la realidad, es que no hay vuelta atrás en la deformación que han tomado sus manos y dentadura, sumado a la alopecia que sufre, pues todas estas manifestaciones llegaron para quedarse.

En definitiva, Julia piensa que siempre “le falta algo”, pues sus pedazos de autoestima están regados.

Y aunque asegura haber tenido sesiones de terapia, insiste en que en ella hay una disociación muy grande entre lo externo y lo interno.  Julia reconoce ser una mujer valiente, solidaria y con mucha fe, pero la otra realidad es que físicamente no se siente hermosa.

Qué difícil puede resultar sanar heridas tan profundas que se quedan incrustadas en nuestro pasado y nos acompañan día a día.  Por eso hoy quiero obsequiarles un ejercicio tanto a “Julia” por haber compartido su historia conmigo, como a ti que quizás estés sintiendo que tu autoestima se encuentra destrozada.

 

Ejercicio para una autoestima destruida

  1. Prepárate para escribir tres cartas, por favor hazlas por separado, deja al menos un espacio de siete días entre carta y carta.
  2. Tus cartas irán dirigidas a: Tu niña, tu adolescente y tu mujer interior.
  3. Toma papel y lápiz, escoge un momento y lugar tranquilo para hacer este ejercicio; toma las respiraciones que sean necesarias y comienza a escribir.
  • Para la carta 1, recuerda momentos significativos de tu infancia y ponte en los zapatos de esa niña que fuiste.
  • En el caso de la carta 2, recuerda momentos significativos de tu adolescencia y ponte en los zapatos de esa adolescente que fuiste.
  • Para la carta 3, recuerda momentos significativos de tu actualidad y ponte en los zapatos de esta mujer que estás siendo hoy en día.
  1. Ahora, para cada carta, reflexiona sobre: ¿Cómo se siente y se ve el mundo desde ahí?
  2. Luego, desde el amor, enséñale que es válido lo que siente, que es suficiente tal cual es, que la aceptas y, que a partir de este momento, la amas incondicionalmente.
  3. Enumera todas las cualidades, tanto internas como externas, y lo que te gusta de cada una de ellas (al menos tres para cada una de las etapas). Aprovecha y dales todo el amor que puedas a través de estas últimas líneas, incluso, déjales un mensaje bonito que te gustaría que conservaran. Puede ser una frase que te inspire.
  4. Al terminar cada una de las cartas, fírmalas y quémalas una vez las hayas culminado.
  5. Al momento de quemarlas repite en voz alta: “Lo siento, perdón, gracias. A partir de hoy me permito y decido amarme”.

Deseo que este ejercicio te ayude a juntar todas esas piezas rotas de autoestima que fuiste dejando en este largo camino y que muy pronto puedas verte al espejo, sonreír y disfrutar de tu verdadera belleza.

 

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Foto por Priscilla Du Preez en Unsplash