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¿Conoces la sensación de sentirte una impostora?

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¿Te pasa que siempre piensas que las cosas no te quedan tan bien como esperabas?, ¿o que si alguien reconoce en ti un mérito, crees que esa persona está exagerando?

¿Te restas importancia en lo que haces o, al compararte con otras mujeres, siempre crees que no eres tan buena como ellas?, ¿con frecuencia crees que te falta estudiar y prepararte más, porque piensas que no sabes lo suficiente de algún proyecto profesional en el que estás involucrada?

Querida, a esto se le llama “Síndrome de la Impostora”.

Pero no te preocupes que casi todas lo padecemos, no necesariamente en todas las áreas de nuestras vidas, pero sí en esas en las que solemos sentirnos más inseguras.

Esto no es algo para estar orgullosas, pero es importante reconocer que, aunque algunos hombres lo padecen, es un problema latente especialmente en las mujeres.


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Sin embargo, hablar de esta sensación, a veces tan paralizante, nos permitirá -te lo prometemos-, aprender a sobrellevar este mar de inseguridades que este síndrome trae consigo.

Para eso, contamos con la ayuda de Neus Arqués, escritora magnifica con más de 15 libros publicados, entre novelas y manuales de escritura, marca y edición, quien también reconoció sentirse, muchas veces, una impostora (sí, así como lo lees).

En su nuevo libro “Impostoras y estupendas: para que los demás vean tu talento, primero lo tienes que ver tú”, del cual hablamos en uno de nuestros instalives, nos cuenta por qué sufrimos de este mal y qué podemos hacer para deshacernos de él.

Ve el InstaLive aquí

El “Síndrome de la Impostora” con Neus Arqués

Escuché hablar del síndrome hace como 12 años. Al escucharlo fue como: “buah, ¡si yo tengo eso!”; así que empecé a escribir sobre ello. Pero claro, como buena impostora, me dije a mí misma: “¿cómo voy a escribir sobre esto?”,  y fui acumulando y congelando todo lo que había escrito.

Un día me di cuenta de que todo lo que había escrito -y guardado en un cajón-, lo tenía que publicar, porque era mi manera de superar el síndrome.

Si yo lo publicaba, sería una manera de reconocer públicamente que lo he vivido y, de cierta forma, sería terapéutico.

Tardé 12 años en entregarlo al editor, pero luego todo el proceso fue muy de prisa.

¿Qué sentías con respecto a ese libro, Neus?

Sentía que en el momento de publicarlo, yo tenía que salir y reconocer que sí, ¡yo tengo el síndrome de la impostora!, ¿sabes?

En cierta parte, fue la razón por la que lo publiqué, pero no quería pasar por eso y me daba mucho miedo.

La visibilidad es una de las cosas que influyen más al momento de tomar decisiones

Esto es algo que se ve muy presente en el Síndrome de la Impostora.

La razón es que, las mujeres, -sobre todo-, pensamos en que al momento de hacernos visibles en lo que sea que hagamos (dando una conferencia, publicando un libro, compartiendo una idea en una reunión y hasta publicando una foto en Instagram), nos van a juzgar. Entonces, como forma de protección, nuestro cerebro prefiere quedarse callado y no decir nada, y terminamos siendo más invisibles

Pero, puntualicemos, ¿cómo sé si soy una impostora?

  • Las impostoras solemos ser muy perfeccionistas. Para defendernos, decimos: “yo lo voy a hacer todo TAN bien, que me voy a tardar muchísimo para que salga perfecto y nadie me puede decir nada”.
  • La autoexigencia es bestial.
  • También se manifiesta en la procrastinación y en terminar haciendo todo a última hora.
  • Para nosotras las impostoras, el éxito no garantiza felicidad, lo que da es más angustia porque pensamos en que una vez que hacemos algo bien, vamos a tener que demostrarles a los demás lo buenas que somos constantemente, y eso nos hace sentir presionadas.
  • Pensamos que no somos merecedoras de cosas buenas o que lo que hemos logrado ha sido un golpe de suerte.

¿Es posible que una impostora sea narcisista? ¡Sí!

Esta respuesta no es tan frecuente como la de “no me lo merezco”, entonces vemos que en vez de pasarse de modestia, se sube por arriba y raya lo narcisista.

Expone sus logros desde la superioridad, si le dices que publicaste un libro, ella te dice que publicó tres. Es como un mecanismo de defensa, y no sale desde la verdad sino del miedo al juicio.

7 de cada 10 trabajadoras sufren del Síndrome de la Impostora, y sí, en femenino.

Decimos Síndrome de la Impostora, porque cuando se tipificó y estudió originariamente, fue en mujeres, hacia los años 70 en la Universidad Estatal de Savannah, Georgia, donde un grupo de psicólogos estudió las conductas de las pocas mujeres que había en el campus y cómo se sentían. Todas decían lo mismo: “no merezco estar aquí”.

Una parte del problema (que no podemos ignorar), es que gran parte de las mujeres que lo sufren se sienten solas en entornos masculinos. Un hombre puede sufrir del síndrome, pero prefiero usarlo en femenino, porque no está equiparando la visibilidad masculina con la femenina, la cual sabemos que no es igual.

¿Cómo reconocemos que estamos siendo víctimas del Síndrome de la Impostora?

  • La manera en la que nos hablamos: pedimos perdón, decimos que no somos expertas o que nos apena algo.
  • Se nos dificulta aceptar halagos.
  • Delante de una posibilidad de promoción o visibilidad, la reacción no es “voy a aprovechar”, la reacción es “qué angustia”.

¿Y qué recomendaciones les darías a las mamás para no criar hijas con este síndrome?

Primero, que hay que vivir la igualdad desde la normalidad. Darles el ejemplo sin cargar con el ejemplo, hacer lo mejor que podamos con lo que tenemos. Hablarles claro a nuestrxs hijxs y explicarles cuándo no podemos y cuándo se nos dificultan las cosas. Tus hijxs te tienen que ver no solo en tus éxitos, sino también en tus fracasos, porque así en la vida.

¡Vamos a sacarnos los fantasmas de la cabeza!

Saquémonos al “todo el mundo” de la cabeza. El “todo el mundo va a pensar que…” o el “todo el mundo va a decir que” es erróneo ¿Quién es todo el mundo? Al preguntarnos esto, ese fantasma se redimensiona.

Piensa: “no soy tan importante” –lo tenemos que asumir-, TODO el mundo no va a pensar, ni juzgarte y esas personas que te vean cometer un error tienen otros problemas que no son tú.

Reconozcamos nuestro merecimiento, porque hemos trabajado para merecernos lo que logramos.

Sigue a Neus Arques en su Instagram @neusarques y visita su página web para que conozcas más sobre su trabajo

https://www.neusarques.com/impostoras_y_estupendas/

Foto de Kinga Cichewicz en Unsplash

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