¿Por qué no le prestamos más atención a la salud mental de las mamás?

Salud mental perinatal Asuntos de Mujeres

-«Estoy muy mal, no puedo hacer nada, estoy desvariando».

Eso fue lo que me dijo mi amiga cuando le pregunté cómo se sentía. Su bebé tenía apenas un mes de nacido y ella estaba perdida, confundida y desesperada.

-«Es muy pesimista, no quiere soltar a su bebé, siempre está agotada y decaída, ve todo negro y no quiere estar sola».

Esto me lo contó la mamá de otra amiga, que no la estaba pasando nada bien en su postparto.

-«Me siento sola, estoy perdida, siento que no puedo con esto, soy muy mala madre ¡La maternidad me quedó grande, amiga!»

Confesó mi amiga al teléfono, mientras su bebé lloraba.

Y ahora que las tengo a todas en mi cabeza, viene mi propio recuerdo: hace más de cinco años yo sentía lo mismo que ellas, que la maternidad me quedaba grande, que no podía con mi bebé y que mis pensamientos catastróficos no me dejarían vivir.

No sospeché, ni un por un segundo, que en aquel entonces, dejaría de dormir, tendría ansiedad y ataques de pánico y sentiría mucha confusión los primeros meses, a veces con una desesperación que no me dejaba sentir la tan ansiada felicidad del “momento más esperado de mi vida”: ser mamá.

Pero en ese momento, yo no sabía nada de esto… Y mi familia, menos. De haberlo sabido, todo habría sido diferente.

 

El embarazo, el parto y la maternidad generan grandes cambios en las mujeres

Casi nadie nos prepara para los cambios que producen el embarazo y la maternidad ¡Pero son muchos! Cuando estamos embarazadas, generalmente, solo nos enseñan a pujar, amamantar, tener un parto natural y arreglar la maleta del bebé antes de ir al hospital; pero hablar de salud mental y de las grandes transformaciones físicas y emocionales que vivimos las mujeres en nuestra maternidad, es un tema tabú o no se le da la importancia que necesita.

Les cuento que muchos estudios han llamado a la maternidad, «Matrescencia«: porque implica una profunda transformación cerebral que es muy parecida a la que vivimos en la adolescencia. Esta transformación, prepara a la mujer para tener una conducta maternal y desarrollar empatía con su bebé. «La matrescencia nos hace mejores madres, aunque en algunos casos pueda incrementar el riesgo de sufrir algunos trastornos mentales», dice Susanna Carmona, psicóloga e investigadora de neurociencia y docente en el Instituto Europeo de Salud Perinatal.

Para entender mejor lo de la matrescencia, miren este video:

 

 

 

Que la salud mental de una mamá sea prioridad, trae muchos beneficios que no vemos (o no queremos ver)

 

No todos los médicos y enfermeras están preparados para tratar a una mujer recién parida desde su salud mental; menos lo están sus familiares y amigos. A veces, una mamá con un ataque de pánico o depresión, se convierte en la dimensión desconocida o en un tema que produce vergüenza y del que nadie quiere hablar, porque no saben cómo hacerlo.

Por eso, necesitamos hablar de esto, informarnos más, sensibilizar a la gente, al personal médico, a los papás (que también sufren en silencio), a las abuelas, a las suegras y a los amigos y desconocidos, sobre el impacto tan negativo que tiene el estrés, la ansiedad, el pánico o la depresión sobre una mamá y su hijo (incluso antes de nacer).

La psicóloga clínica Clara Vélez, especialista en salud mental perinatal y depresión postparto, afirma que al cuidar la salud mental de la mujer que gesta una vida, protegemos a la sociedad en general.

“Una mama tranquila y feliz, tendrá una mayor posibilidad de acompañar a su hijo y lograr esas mismas características en él», asegura.

Y parece que no es mentira, un estudio publicado por la Universidad de Cambridge, afirma que si la mamá está feliz, su cerebro se sincroniza más fácilmente con el de su bebé y hay mayor conexión y empatía; mientras que las mamás que tienen un estado de ánimo persistentemente bajo, ansiedad o depresión, tienden a interactuar menos con su bebé, su comunicación es más plana, tiene menos contacto visual con él, y este, a fin y al cabo, no recibe lo que necesita de su mamá para crecer emocionalmente sólido.

Vélez aclara que hay variables genéticas, que son marcadores importantes de como será un sujeto desde su salud física hasta su salud mental; pero, si a esas variables genéticas les “ayudamos” con un ambiente sano, podemos tener unas mamás más tranquilas, viviendo una maternidad diferente.

Y esto tiene que ver con ellas mismas y su entorno, desde su ginecólogo(a), las enfermeras que la ayudan en el parto, su pareja, familia, amigos y redes de apoyos con las que cuenta, ¿Qué pasaría si la salud mental de la mamá fuera un tema prioritario? ¿Creen que estaríamos tan perdidos ahora mismo, con respecto a lo que les sucede emocionalmente a muchas mujeres durante su embarazo y parto?

El problema es que se idealiza demasiado la maternidad y se piensa automáticamente que la mamá es un ser supremo que todo lo puede.

También, existe «un estigma de la enfermedad mental materna, asociado a ser una mala madre, que llega a impedir que las mujeres que se sienten abrumadas, incapaces, tristes, culpables o con miedo, lo comenten con su familia o a sus profesionales de referencia”, dice Isabel Echevarría, psicóloga perinatal en un artículo de El País, titulado: «Día de la Madre: ‘La enfermedad mental materna se asocia a ser ‘una mala madre”

Si una mujer está informada sobre los riesgos de sufrir algún problema de salud mental durante su embarazo y parto, y se prepara junto a su pareja y familiares cercanos, para contar con los recursos que necesita para enfrentar este desafío (si se presentara) y todos miran la enfermedad mental con otra perspectiva, con más empatía y menos confusión, vergüenza y estigmas, muchas mujeres estarían mejor paradas frente a su salud mental durante los primeros meses de su maternidad.

“Estoy segura de que el acompañamiento va a fortalecer a esta mujer y a su familia y todos serán capaces de identificar y buscar ayuda ante los síntomas, de manera oportuna y con los profesionales adecuados. Así se presente la enfermedad mental, se reducirá la intensidad y el tiempo que tome el tratamiento”, concluye Clara Vélez.

 

Para que tengan una idea, les dejo por aquí varias cifras sobre la salud mental de las mamás

 

  • Según la Sociedad Marcé Española, 25% de las embarazadas experimenta algún tipo de malestar psíquico significativo.
  • El estrés y la enfermedad mental materna pueden afectar directamente al feto y al recién nacido, con impacto sobre su desarrollo físico, cognitivo y emocional.
  • Según el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal, hasta 1 de cada 5 nuevas mamás experimentan algún tipo de trastorno del estado de ánimo y ansiedad durante el periodo perinatal en todo el mundo.
  • 2 de cada 10 mujeres presentarán un problema de salud mental durante el embarazo y el primer año tras el parto.
  • 70% de las mujeres ocultan o minimizan sus síntomas.
  • La mayoría de las mujeres con problemas de salud mental en el periodo perinatal sufren en silencio y en la mayoría de los casos pasan inadvertidas.

 

Aunque es un tema «aislado», las cosas están cambiando

 

Desde 2016, el primer miércoles de cada mes de mayo, se conmemora el Día mundial de la salud mental materna, con el fin de que nos volvamos conscientes de los problemas de salud mental que enfrentan muchas mamás, silenciados por estigmas sociales, miedo y falta de información.

También para que las enfermedades mentales dejen de ser un tema tabú y las mamás con estas condiciones, se atrevan a buscar ayuda oportunamente, recibir tratamiento y lograr que el entorno se sensibilice sobre el tema, lo que creo que garantiza una maternidad más libre de culpas, prejuicios, soledad, aislamiento, inseguridad y algunas creencias erradas y construidas en torno a la mujer, su embarazo y parto.

 

¿Podemos hacer algo por la salud mental de las mamás? ¡Sí!

 

A propósito de la fecha, Ibone Olza, psiquiatra infantil y perinatal, directora del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal y activista por los derechos de los bebés y las madres y padres en la primera infancia, escribió una columna en El País de España titulada “Por qué es importante cuidar la salud mental de las futuras madres”.

El texto me conmovió muchísimo, porque plantea cosas como:

  • La obstetricia está enfocada en detectar malformaciones y embarazos de alto riesgo; también en la parte física de la embarazada, pero no en la psicológica.
  • “Las embarazadas necesitan ser escuchadas en su diálogo interior, necesitan poder nombrar la ambivalencia tan frecuente, los sentimientos encontrados hacia el bebé, incluso, cuando es deseado, y las dudas y los miedos que genera casi siempre la pregunta: ¿Podré ser una buena madre para este bebé?”
  • Si la madre no está bien, el bebé no puede estar bien, ni seguramente tampoco lo vaya a estar el padre. Los bebés enferman más, se desarrollan peor y muchas depresiones o trastornos postraumáticos del posparto, terminan en separación o divorcio, meses o pocos años después del parto”.

 

No me podía conformar, así que contacté a Ibone Olza, para profundizar en este tema

 

Para Olza, se requiere personal psicológico en las maternidades, “porque solo se presta atención a lo físico, a pensar que mamá y bebé están vivos y la misión está cumplida. El que no se vea la parte psíquica, hace que no haya prevención (…) La obstetricia ha escuchado muy poco a las madres”.

La especialista reafirma que el cerebro de las mujeres que se convierten en mamás, se transforma y a muchas les afecta la parte psíquica.

Parece que esas transformaciones no son muy tomadas en cuenta, y eso es peligroso. “Es un tema cultural y social. Socialmente la maternidad está idealizada y es muy bonita; pero también es muy compleja y ambivalente (…) Esto no es nada más de los médicos, socialmente no estamos permitiendo un lugar para escuchar todo esto”, asegura la médica.

Para ella, el problema de la falta de equipo médico psicológico en los hospitales, afecta también a las matronas, enfermeras y obstetras, quienes tienen un alto nivel de sufrimiento y no trabajan en sus emociones. “Se muere un bebé o una mamá en el parto, y tienen que seguir atendiendo otros partos. A los siguientes partos que van a atender, los atienden muy afectados por lo que acaban de vivir. No hay espacio para que cuiden sus emociones: sienten angustia, culpa e inseguridad”, continua la activista.

No hay espacio para quejarse, ni para atenderse. Una situación que parece ser un círculo vicioso en las sanidades españolas (y en casi todo el mundo): con que el bebé y la mamá estén bien físicamente, todo está listo, y no, hay mucha gente sufriendo por falta de cuidados psicológicos.

 


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¿Qué nos pasa cuando estamos embarazadas? (Lo que poca gente cuenta)

“Para empezar, el embarazo tiene un proceso psíquico, hay que hacer un trabajo psicológico durante el embarazo y es lento. Pasa mucho por revivir la infancia de cada una (…) En España, muchas embarazadas tienen miedo de perder el trabajo o no saber cómo será la vuelta al trabajo después de tener a su bebé, y eso es un estrés enorme”, afirma la psiquiatra.

Para ella, todas estos “estreses” –sin contar que aumenta la violencia de género durante el embarazo– no les permiten a muchas mujeres vivir este estado en tranquilidad. Incluso, cuando el embarazo es deseado y buscado, también hay mucha ambivalencia.

“Muchas dicen ¡Madre mía! ¿Dónde me he metido? No sé si lo quiero tener, no sé si estoy preparada. Eso es normal. Y hay que darle espacio a eso para poder nombrarlo, porque si te lo tragas, es más fácil que todo salga mal después”, añade Olza.

 

Las expectativas vs. la realidad del postparto

La psiquiatra muestra su preocupación por la idealización de la maternidad. El solo hecho de pensar que el parto y la lactancia serán solamente bonitos, crea muchas expectativas que le hacen daño a la mamá y afectan su salud mental. “Es una pena que esas expectativas nos hagan vivir los reveses de la maternidad con culpa”, dice.

Y agrega: “Igual que podemos contar lo bonito que puede ser, ¡Eso pasa pocas veces! (risas). La realidad suele ser diferente porque estamos solas y por el contexto sociocultural. Nada es irreversible y siempre hay tiempo para reparar, siempre hay oportunidad para sanar».

 

Yo soy mamá, ¿Qué puedo hacer para estar mejor?

Depende de las condiciones genéticas, si tienes antecedentes de enfermedades de salud mental o si vives en un entorno poco favorable para una maternidad sana, hay ciertas cosas que puedes hacer para «prevenir» o «redimensionar» un problema de salud mental en tu maternidad.

  • Investiga sobre tus factores de riesgo a la enfermedad mental y cómo puedes protegerte.
  • Si tienes un bebé pequeño, trata de no estar sola.
  • Date tiempo, esto es un proceso lento que requiere paciencia.
  • Si ya tuviste depresión o alguna enfermedad mental antes, el embarazo es un momento de riesgo y recaída. Haz un seguimiento durante tu embarazo. “Si una mamá está deprimida durante el embarazo, esa depresión hay que tratarla. Punto. Primero con psicoterapia y si es necesario, con medicación», afirma Ibone Olza. Recuerda que una depresión en el embarazo, puede afectar severamente el parto ¡Así que cuidado!
  • Protégete del estrés ¡Es difícil! Lo sabemos; pero ¡Protégete! Si no lo haces, habrá un riesgo alto de depresión y ataques de pánico. “Es preferible tomar algo para dormir que no afecte al bebé”, dice Ibone Olza.
  • El llamado es a cuidar a las madres. Lo que pasa en el embarazo y los primeros dos años de vida del bebé, tiene tantas consecuencias a nivel social, que hay estudios que han demostrado que invertir en cuidar a las embarazadas y a los bebés hasta los 3 años, es lo más rentable, para disminuir la violencia y las enfermedades de los bebés.
  • Deberíamos pedirles a las empresas ser mucho más flexibles. “Hay mamás que no quieren dejar de trabajar, lo que quieren es organizarse”, continua Ibone.
  • Cuida el sueño las primeras semanas después del parto. Si alguien quiere te ayudar, que vaya a tu casa a ayudar con la casa, con la ropa y el bebé ¡Y tú descansas! Sin culpas, por favor.
  • Hay bebés que lloran lo que la mamá no puede llorar.
  • Cada mujer debe encontrar su manera de ser madre.
  • Debemos difundir mucha información sobre esto: de las cesáreas, de la atención al parto y ofrecer espacios de apoyo y crear redes.
  • «No te compares con otras mujeres o mamás, toma ejemplos y experiencias, pero asume que lo que para unas es la solución y la vida “perfecta”, para ti no lo es», afirma Clara Vélez.
  • Dedica un corto tiempo para ti en el día ¡Vamos! Tú puedes.
  • Se benévola contigo misma.

 

¿Y el papá, qué?


A la pareja les remueve mucho el embarazo y el parto, dice Ibone. “Hay papás que también se deprimen en el postparto. Y nadie les pregunta, ni nadie los mira y muchas veces esto acaba en una separación que se podía haber evitado”.

Por eso, su recomendación es ver al bebé, la mamá, el papá y la familia.

Por su parte, Clara Vélez les envía un mensaje a los papás:

  • Conoce sobre los cambios en el embarazo y posparto de tu pareja.
  • Acompaña, sin juzgar.
  • Asume un rol de apoyo y colaboración

 

Para cerrar…

Yo tuve depresión postparto y habría querido saber todo lo que sé hoy. Estoy segura de que mi pareja y mi familia también habrían querido lo mismo.

Jamás pensé que me sucedería, porque nunca tomé en cuenta mi salud mental (siempre la di por sentada) y creo que a todas las mujeres, en mayor o menor medida, se nos remueve la vida al ser mamás, se nos remueven las creencias, las sombras, las expectativas, la idealización y la identidad.

Muchas nos perdemos de nosotras mismas y somos profundamente incomprendidas y víctimas de una sobreexigencia social de ser las mejores, las supermujeres, las abnegadas, las que todo lo pueden y todo lo dan, las que no se agotan, ni se saturan de su bebés.

¡Somos humanas, mujeres! Y como diría la psicóloga perinatal colombiana, Ana Morillo, la maternidad nunca te deja intacta. Saber esto, nos fortalece, también fortalece a los nuestros y los prepara para acompañarnos de verdad en este camino.