Sudor, latidos acelerados, boca seca, agitación, temblores, dolor en el pecho, sensación de ahogo: esto forma parte del coctel de un ataque de pánico. Aquí te decimos cómo identificarlo y qué hacer si tienes uno.
El ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas graves, aun cuando no existe ningún peligro real o causa aparente.
La persona que lo padece, experimenta una anticipación de amenaza en sus reacciones internas.
Se caracteriza por una interpretación catastrófica de experiencias corporales y mentales, tras la cual se puede sentir: mareos, desmayos, taquicardia, temblores, respiración agitada, escalofríos, dolor en el pecho, molestias abdominales, sensación de ahogo, agitación, sensaciones de terror, muerte o condena apremiantes; pérdida del control y/o miedo a volverse loco.
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Un ataque de pánico puede incluir
Sensación de estar fuera del propio cuerpo (despersonalización) o también la sensación de que el mundo no está siendo real (desrealización).
Este puede presentarse de forma espontánea sin ningún tipo de advertencia, o por el contrario, puede ocurrir antes o durante la exposición a algo (objeto, situación, recuerdo) que es temido por el individuo.
Cuando una persona sufre de ataques de pánico es común que se observe una preocupación constante acerca de futuros ataques o de perder el control.
El miedo que se siente al ataque de pánico puede ser tan fuerte, que la persona comienza a evitar situaciones en las que este podría ocurrir. Esto hace que muchas desarrollen algo llamado agorafobia: miedo a lugares o situaciones que provocan ansiedad, por temor a no ser capaz de escapar u obtener ayuda si se sufriera un ataque de pánico.
Si los ataques de pánico no se abordan, pueden afectar casi todas las áreas de la vida de la persona que los padece.
¿Qué debes hacer si padeces ataques de pánico?
Lo primero: busca ayuda profesional.
El psicólogo en terapia tendrá como meta ayudarte a:
- Reducir la frecuencia e intensidad de los ataques de pánico.
- Entender las reacciones o síntomas que experimentas en tu cuerpo.
- Disminuir las conductas de evitación que estás teniendo.
- Adquirir nuevas habilidades y/o estrategias para afrontar los ataques de pánico.
PhD. Mariela González Tovar, Psicólogo Clínico
marielagonzalezrd@gmail.com
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