¿Sufres de ansiedad romántica?

ansiedad

Seamos sinceras, TODAS nos hemos involucrado, a veces de forma desesperada, en alguna relación romántica para huirle a la soledad, ¿cómo saber si lo hacemos porque sufrimos de ansiedad romántica? Ysabel Velásquez (@ysabelvel) nos lo dice aquí. ¡Sigue leyendo!


La ansiedad es esa sensación prima del miedo, que nos hace anticipar los peores escenarios y que, como consecuencia de la amenaza que entiende nuestro cerebro, pone a nuestro cuerpo en modo de ataque, huida o parálisis.

En la pandemia hemos conocido la ansiedad y nos hemos hecho amiga de ella para poder manejarla. Hasta ahí todo bien.

Pero luchar contra ella es paradójicamente dejarla instalarse. Así que es mucho mejor saludarla, brindarle un cafecito para que lo tome junto a nosotras y despedirla sin mayores dramas.

Aquí te quiero hablar de la ansiedad romántica

En el proceso de conocer mi ansiedad, he descubierto una faceta de ella bastante perversa: la ansiedad romántica.

Y todas nosotras podemos identificarnos con ella, porque surge del legítimo deseo de querer tener una pareja, vivir el amor que soñamos, construirlo entre dos, y amar y ser amadas.

Algunas veces este deseo se mezcla con cosas como la presión social para dejar la soltería y un montón de creencias limitantes como: “ya no hay hombres buenos”, “todos los hombres son iguales”, “tú eres demasiado exigente”, “las mujeres inteligentes intimidan a los hombres”, “estás sola porque analizas demasiado”, “no importa que esté comprometido, tú puedes enamorarlo”, etc.

Cuando el deseo sano se convierte en una necesidad insana, cualquier hombre que nos brinde un poco de atención puede hacer que dejemos de actuar de forma racional, e incluso, dejemos de lado nuestra autoestima en el proceso pues comenzamos a aceptar migajas afectivas, o a conformarnos con ser una opción o un accesorio.

Flexibilizamos nuestros valores, estiramos nuestros estándares, vemos a este hombre como un milagro porque nos eligió (¿en serio?), perdemos el poder de elegirnos primero y así nos vamos convenciendo de que “peor es nada”.


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¿Qué produce en nosotras la ansiedad romántica?

La ansiedad romántica nos hace gravitar alrededor de un hombre al que comenzamos a idealizar, maquillamos de bondad y cualidades extraordinarias, para compensar su displicencia y falta de responsabilidad afectiva.

Es tan traicionera, que en el proceso nos hace sentir empoderadas, liberadas y modernas; pero no es más que la adrenalina del miedo, porque sabemos que cualquier vínculo que se establezca bajo este estado emocional será efímero.

Y aun así lo aceptamos.

Cuando estamos ansiosas nos volvemos masoquistas, aceptamos una cuota de sufrimiento innecesario, la intercambiamos por momentos de felicidad o placer que luego generan un gran vacío, magnificamos simples actos de cariño convirtiéndolos en señales de amor y los volvemos tesoros, olvidándonos que somos nosotras la verdadera joya.

La voz de esta ansiedad es la peor consejera, obnubila nuestro juicio y nos hace vincularnos de la peor manera, desoímos las alarmas, e incluso, decidimos no hacer caso a lo que nos advierten nuestras emociones, así como las acciones y palabras del otro.

¿Cómo alejarnos de la ansiedad romántica?

1.- Reconoce que tu deseo de construir una pareja sana es válido.

2.- No aceptes hombres que no están disponibles emocionalmente para ti.

3.- No vuelvas con un ex. Si se terminó en su momento fue por algo, y créeme, ahora no va a funcionar.

4.- Cuestiona las creencias limitantes ajenas y los imperativos sociales, confrontándolos con evidencia, haciéndote cargo de construir tu vida.

5.- Date tiempo para conocer a esa nueva persona a profundidad.

6.- Deja de asumir que no habrá nadie para ti, virando la mirada hacia tu confianza interior y la confianza en la divinidad.

7.- Entiende que el amor no se busca, ya eres amor; el amor se comparte con el otro.

8.- Recuerda tus límites y honra tu merecimiento.

9.- Separa atracción y deseo sexual, del amor.

10.- Recuerda que el amor maduro trasciende al enamoramiento, y se construye con la decisión y la voluntad de dos.

11.- Habla de esto con tus amigxs, esxs que te conocen y no te juzgan; el cariño es sanador.

12.- Sé compasiva contigo misma, el mayor acto de amor propio es reconocerte humana y aprender de las experiencias con una alta dosis de perdón.

La ansiedad romántica no es una patología, ni una enfermedad mental; es más bien un síntoma de que debemos atendernos y cuidar nuestro corazón, porque toda relación que surge de ella es un espejo que refleja que debemos cuidarnos y querernos mucho.

Foto: Gratisography


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